Contando y contrarrestando frustraciones

•Julio 28, 2008 • No hay comentarios

Una nota muy apresurada y sin acentos…

El periodico Primera Hora no tiene nada positivo que decir del deporte puertorriquenio. No es quien dehacer una investigacion seria de que es lo que esta pasando con el deporte para que los puertorriquenios esten en el casi casi y no dentro. En su articulo “2008: Un anio nefasto para el deporte nacional” no hace mas que hacer un conteo de las perdidas, pero no dice nada de las ganancias. No sigo el voleibol, pero si el baloncesto, la pelota y el boxeo.

Con el fin de contrarrestar este articulo nefasto -para usar su propia definicion-, aqui va mi perspectiva: En el baloncesto los miembros del Equipo nacional, como ya comentado anteriormente, dio lo mejor que pudo dar dentro de las limitaciones de apoyo que da el gobierno y la misma sociedad. Perdieron en el umbral de las olimpiadas, algo que mucho no logran hacer, y se proyecta, siempre, como uno de los mejores equipos. En esta ocasion no fue, mejoremos el apoyo economico y de strategia y el equipo entrara en las proxima ocasion. Sobre la pelota, contrario al baloncesto que tiene una fanaticada bastante leal, este deporte esta olvidado en PR. Solo se le recuerda cuando no llegan a una serie o cuando surge un problema en el auspicio. Mientras se siguen haciendo grandes estadios y mejoras en los parques para shows y conciertos extranjeros, no se le da ningun tipo de apoyo a la liga, ni a la mayor ni a la menor, ni siquiera a la infantil. La pelota ha sobrevivido -hasta ahora- a pulmon y, claro, de esto no se habla en el articulo de primera hora ni se le da seguimiento.

Finalmente, sobre Cotto. Vi la pelea, y el senior dio su mejor muestra boxistica, tecnica y de etica. Fue un gladiador que, lamentablemente, sufrio un buen golpe -yo lo llamaria de suerte- en la nariz que no le permitio terminar la pelea. Las estadisticas, si el reportero del periodico fuera un poco mas sensato, mostraban a Cotto ganando. Dio hasta lo ultimo, pero el senior prefirio seguir saludable antes de seguir una pelea de la que no podia defenderse convenientemente al estar sangrando profusamente y al no poder ver debidamente. No perdio porque fuera menor; perdio porque era la noche de suerte del oponente.

Pido profundamente que no se hagan criticas si no son constructivas. El deporte en PR esta igual que muchas cosas en la isla: en bancarrota. Si se le diera la atencion economica necesaria, si se le diera el apoyo moral como debe ser, las cosas serian diferentes. De nuevo, todos estos atletas han hecho lo mejor que las circunstancias les han permitido, y ver hasta donde han llegado es para aplaudirles, no hacerles un conteo de frustraciones.

¿Qué se va a ganar en Irak?

•Julio 24, 2008 • No hay comentarios

La guerra en Irak comenzó como consecuencia de un ataque que no tenía nada que ver con las fuerzas opresoras de este país. La tragedia del 9-11 fue provocada por Al-Qaeda y su líder Osama Bin Laden desde Afganistán y fuerzas limítrofes relacionadas al radicalismo islám y el Jihad. Fue la primera vez que Estados Unidos experimentó un ataque terrorista de tal magnitud desde los albores de la Segunda Guerra Mundial, cuando sucedió el ataque a Pearl Harbour. La pregunta que muchos se hicieron dos años después de dolor por la pérdida de las Torres Gemelas y toda su gente fue: ¿y por qué Irak? 

Aquéllos que recordaban rápidamente hicieron la relación con la Guerra del Golfo Pérsico y cómo el primer Bush, George Bush, padre, no logró eliminar a Saddam Hussein. La justificación en el 2003 fue distinta: había evidencia de armas nucleares que, aunque no eran para Al-Qaeda o la milicia talibán, eran un peligro para la paz y la primera encomienda de un país que se disponía a eliminar, al igual que el comunismo a principios y mediados del siglo XX, el terrorismo mundial. 

Lo que hubiese hecho sentido en aquel momento era que, en vez de enfocarse en el terrorismo en el Medio Oriente, una civilización distante geográficamente e ideológicamente, el gobierno norteamericano se hubiera enfocado en la región latinoamericana. Ejemplos: el terrorismo de los secuestros de FARC y el ELN en Colombia; las pandillas que tienen aterrorizados con violencia al azar las poblaciones de Honduras, Guatemala y Nicaragua; la posible existencia del terror de un grupo de asesinos en serie en Juárez, al otro lado de la verja imaginaria que tienen en México, donde cientos de mujeres han perdido sus vidas y nadie ha podido hacer nada; entre otras situaciones donde la inteligencia y los recursos policiales innovadores y múltiples de la CIA, FBI y otras agencias podrían ser utilizados. (Solamente hay que ver cómo, gracias a la ayuda norteamericana, 15 secuestrados fueron liberados por el Ejército Nacional Colombiano hace tres semanas.) 

Pero no. Desde la Oficina Ovalada - mejor sería decir cuadrada, en conjunto con sus mentes maquiavélicas- se enviaron órdenes y evidencia a la ONU, la legislatura y el Congreso que, junto al ánimo vengativo, consiguieron la confirmación e inicio de una guerra que parece no tener fin. Según el documental No end in sight, la planificación de invasión a Irak fue de menos de un año, y el proyecto de reconstrucción de menos de dos meses. La idea era entrar, sacar a Hussein, y ya. Cualquier político, estudioso, persona cualquiera, si compara la cautela con la que Estados Unidos entró a la Segunda Guerra Mundial, se preguntaría: pero, ¿qué plan fue ese? 

Obviamente, al cortar la cabeza de la hormiga, el cuerpo se volvió como loco y lo que se pensaba manso resultó ser escorpión. El veneno inyectado por la represión de Hussein se activó, y en vez de ser antídoto-libertad pasó a convertirse en más veneno-libertinaje y, sin ningún plan de reconstrucción o gobierno alterno, el pueblo iraquí quedó desprotegido. Miles de documentos históricos, cientos de obras de arte en museos y colecciones personales, documentos oficiales de educación y finanzas fueron destruidos junto con la burocracia necesaria para comenzar un elemental esfuerzo de renovación del país. El caos comenzó a reinar y oficiales desde Washington enviaban legislaciones que empeoraron la situación.

Así la situación, miles de militares norteamericanos y de los aliados comenzaron a ser enviados y reenviados. El dolor del 9-11 se intensificó y en la desesperación de ver a sus hijos, padres, madres, amigos y parientes morir por unas armas nucleares que nunca aparecieron Irak se convirtió en el nuevo Vietnam. 

Todo el gobierno en Estados Unidos, demócratas y republicanos, hablan de “ganar”. Pero, ¿qué se va a ganar en Irak? La guerra que se está enfrentando no tiene nada qué ver con la historia estadounidense. Es una guerra legendaria entre comunidades, las cuales ya no recuerdan cuál fue el origen de su pelea, pero que se ha profundizado en la violencia tanto ideológica y física como emocional. Es una situación que no tiene más fin que el que ellos quieran dar. 

La seguridad que no se tuvo al inicio de la invasión es lo que las tropas norteamericanas y el ejército están tratando de recuperar con dificultad. El desbande del antiguo ejército iraquí, amplísimo al ser obligatorio pertenecer a él si querías seguir con vida en la dictadura, fue más mal que bien, al abandonarlo en el desempleo y la desesperación. Muchos se aliaron a las nuevas guerrillas con el conocimiento de abastecimientos de armas y municiones; otros, ambiguamente, forman parte del sistema de seguridad dirigido por generales norteamericanos. 

Ahora, ¿y Afganistán? Las fuerzas talibanas están reagrupadas, atacando nuevamente, tanto a afganos como a norteamericanos. Al igual que en Somalia, Estados Unidos está metido hasta el cuello en algo de lo que no tienen control. ¿Qué se va a ganar en Irak? ¿Qué se va a ganar en Afganistán? Simplemente nada.

La guerra ya dejó de ser guerra. Se ha convertido en una especie de control de guerrillas en el que Estados Unidos es el enemigo común. Ni McCain ni Obama tienen la solución perfecta, porque no la hay. Hace falta tanto un aumento de tropas para establecer la poca seguridad que se ha conseguido, al igual que un itinerario de salida para pasar esta seguridad transitoria a manos de quienes entienden mejor su seguridad: los iraquíes y los afganos. 

Nadie en Washington, D.C se ha preguntado qué realmente es la guerra. Ambos países concernientes quieren la salida de los norteamericanos. El destino manifiesto es una filosofía envejecida, que no tiene nada que ver con la historia post-moderna, post-industrial, cibernética y global. Una cosa es querer ayudar y otra cosa ser un entrometido, como decimos los puertorriqueños. EEUU se lanzó sin medir consecuencias y aquí no hay nada qué ganar. La misión se cumplió. Hussein fue ahorcado y, aunque Bin Laden no ha sido capturado, está fuera del panorama afgano y para mantenerse así hay que salir, no sin dejar de ser vigilante, y permitir que los demás resuelvan sus problemas. No hay más qué hacer.

Elogio al Equipo Nacional de Baloncesto de Puerto Rico

•Julio 21, 2008 • 2 comentarios
Equipo Nacional de Baloncesto de Puerto Rico
Equipo Nacional de Baloncesto de Puerto Rico

El Equipo Nacional de Baloncesto de Puerto Rico dio su mejor batalla ayer contra Alemania. A pesar de tener un juego defensivo un tanto disperso y poco efectivo, su ofensiva rindió frutos al perder 92-86. Logró lo que pocos: un casi casi a las Olimpiadas. Les doy mis respetos porque, en un país en donde todo lo que tiene que ver con el deporte o las artes queda excluido de las prioridades oficiales, es un logro el haber estado a un paso de representar a la isla en Pekín.

 Es lamentable que la prensa de Puerto Rico utilice un discurso en el que se humille a aquellos que lo que quieren es dar lo mejor de ellos en las peores circunstancias. Lo hicieron con la representante de Miss Universo y lo mismo con este grupo de jóvenes atletas. A la primera le negaron un dinero que le ayudaría en su estadía en Vietnam. Parecerá ser un ambiente glamoroso en el que no hay sufrimientos, pero no es así. Para todo hay que trabajar. A los segundos se les ha negado un auspicio de años, por lo que los integrantes tienen que trabajar, en lo que sea, y ser jugadores y atletas part-time. Se destacaron en proporción al tiempo en que pudieron practicar, juntarse como equipo y consolidar sus jugadas y estrategia. 

El Nuevo Día presenta un artículo en el que se refieren al equipo como “el gran ausente de la delegación boricua en los Juegos Olímpicos Pekín 2008 del mes que viene”, y se emplea un discurso derrotista y humillante. Cito: “empleando su peor juego defensivo”, “Alemania fue demasiado para Puerto Rico”, “Esta derrota es la tercera corrida que sufren los boricuas ante los germanos”, y en un artículo anterior “Aplastan a la delegación boricua”. El reportero se enfoca más en la actuación efectiva de Alemania, subestimando la ofensiva de los puertorriqueños. Les falta el respeto como deportistas, representantes de Puerto Rico y como gente que quiere algo mejor que un trabajo de cinco quince o un salario de menos de veinte mil. 

A una competencia hay que llevar dos bolsas: una para ganar y otra para perder. El Equipo Nacional hizo lo mejor que pudo y ha hecho lo mejor que ha podido. Que no llegue a esta Olimpiada y no haya llegado a la anterior es consecuencia de la falta de auspicio y de apoyo. El atleta no deja de ser buen atleta porque pierde. Hay que dedicarle su espacio como se merece y no humillarlos, subterráneamente, con críticas poco constructivas. 

Felicitaciones al Equipo Nacional por haber dado el todo por el todo. Felicitaciones por ponernos en el mapa pre-Olímpico y en un futuro Olímpico. Felicitaciones por mantener la dignidad a pesar de los ataques de la prensa del país. Felicitaciones por demostrar que los boricuas saben perder y proyectan mejorar. Ahora nos toca a nosotros determinar de qué manera los ayudaremos a lograr estas metas.

Enhorabuena: Presentación del libro de Isabel Sanz

•Julio 18, 2008 • No hay comentarios

Mi amiga y nuestra compañera Isabel Sans está de plácemes. Su tesis doctoral finalmente se ha convertido en libro y será presentado en Montevideo el 24 de julio de este año. Isabel fue estudiante de maestría del recién transformado departamento de Romance Languages and Literatures -ahora Spanish and Portuguese- y su interés en el teatro, el baile, el performance y cualquier manera de expresión artística corporal y mental era evidente. Así, en este libro conjuga sus intereses a través de un acercamiento crítico y analítico, muy a tono con los estudios culturales. Aquí una breve introducción de los temas centrales de su libro. Espero que les pique la curiosidad y busquen su investigación en las librerías, la red, o sus bibliotecas.

Isabel Sans. Identidad y globalización en el carnaval. Montevideo: Editorial Fin de siglo, 2008.

Este libro muestra a través de los espectáculos carnavaleros cuáles son las ideas que se manejan en el ámbito popular respecto a la identidad propia y la globalización. En el momento actual a nivel mundial hay un avance arrollador de la ideología del mercado, que se presenta como único regulador posible de la economía y la política. Es una ideología que propone el consumo como fuente de identidad personal y de felicidad, pero que sin embargo no ofrece a las mayorías los ingresos necesarios para acceder al consumo. En este contexto, la actividad creativa popular en un ámbito comunitario contribuye a procesar lo nuevo en forma colectiva, y a generar alternativas propias. Por lo que tiene de catártico, de liberador, de promotor de distintas formas de expresión (música, textos, canciones, actuación, baile, canto, vestuario, maquillaje), por lo que tiene de estímulo erótico desde el escenario, y por su valoración del talento popular, en un medio en que la vida cotidiana ofrece pocas oportunidades de realización personal, el carnaval es para sus participantes una fuente recurrente de felicidad y salud psicosocial. En cuanto a la identidad nacional en escena, algunos conjuntos idealizan o discuten el pasado y proyectan utopías que dialogan con el ayer, otros presentan visiones escépticas o fatalistas, consecuencia de la actual etapa de globalización.

Es fundamental también poner de manifiesto la riqueza creativa y las características participativas en la producción de los espectáculos de carnaval, y cómo el arte carnavalesco contribuye a la recreación permanente de una identidad propia mediante el destaque y comentario de todo lo que es relevante en la esfera pública y la vida cotidiana, todos los años. La puesta en escena de personajes destacados o representativos de la historia o del presente, o de elementos abstractos o absurdos en clave de humor, permite a la audiencia una distancia crítica respecto a lo representado, que siempre es muy familiar. La recepción del mensaje se da en un entorno barrial informal, de amigos o parientes, lo cual favorece la discusión del espectáculo y de la realidad que refleja, facilitando una reflexión y una toma de posición creativa respecto a los problemas escenificados.

Además, este trabajo es esencial en su revalorización de la cultura popular desde el ámbito intelectual y académico. Si bien el carnaval es extremadamente popular en todas las etapas de creación y recepción, logra espectáculos de un valor artístico incomparable, y tiene una cobertura muy destacada en los medios de prensa, los estudios universitarios publicados al respecto son escasos, y casi ninguno se refiere al presente. Este es el primer estudio sobre el hoy, sobre el siglo XXI.

Por lo tanto se trata de un aporte clave con que promover el reconocimiento del carnaval como evento artístico comunitario y participativo, ante diversas instituciones en el medio local y en el ámbito internacional, facilitando la ejecución de políticas culturales, la gestión cultural de los organismos públicos, la promoción de eventos culturales y el enriquecimiento de la identidad local.

Calladito me veo más bonito

•Julio 18, 2008 • No hay comentarios

Hace más o menos tres días atrás, el liderazgo de la campaña del Partido Popular Democrático de Puerto Rico reunió una conferencia de prensa. Los periodistas se imaginaban que iban a tener un foro abierto sobre las propuestas de campaña y el futuro de la isla. Como siempre, las sorpresas en la política puertorriqueña no se hacen esperar. La conferencia se enfocó en atacar directamente la campaña del contendiente del Partido Nuevo Progresista, Luis Fortuño. Los ataques, sin embargo, no fueron sobre sus ideas, objetivos de campaña o propuestas para hacer un país mejor, si no, enfocadas a criticar la estrategia de la campaña. Que si Fortuño es “Flojuño”, que no tienen pantalones para llevar al país con esa campaña tan vaga, que no van para ningún lado no contestando, no confrontando. ¿Qué dijo Fortuño? Obviamente, nada. Sus subalternos sí tuvieron qué decir y dieron, a mi parecer, en el clavo. ¿De qué se preocupa el PPD? Si la campaña no fuera efectiva, no harían una conferencia en la que el tema no sea la campaña propia si no la del opositor.

Creo que hay más en el asunto. Siendo estudiante de literatura siempre veo más en los silencios que en las palabras. El discurso no es sólo lo que se dice; también es lo que no. Fortuño pone en acción la treta del débil que ha servido tan bien a las mujeres en momentos en que su palabra, por innovadora, no fue apreciada: calladito me veo más bonito. Y no estoy diciendo, de ninguna manera, que él es un “afeminado” porque no quiere discutir. Muy al contrario. Es todo un caballero feminista al usar como estrategia el silencio y la indiferencia. Uno que otro anuncio deja saber que “Aníbal no sabe ni puede gobernar”, pero no tiene la sustancia a la que el pueblo de Puerto Rico está acostumbrado. Su campaña no es la del macho en constante ofensiva, en embestida. Él es quien espera, con paciencia, su momento para, subversivamente y más adelante directamente, atacar. 

Dos entrevistas he escuchado en las que prácticamente se ríe de los ataques de parte de la campaña del PPD y en ambas, muy diplomáticamente e incorrectamente político, le ha dicho a Aníbal pillo, mentiroso y aprovechado, además de poner en tela de juicio toda decisión que ha tomado. Esto no lo ha hecho en la campaña. Su campaña no ha empezado. El PPD se adelantó pues tiene mucho terreno que preparar para cosechar la semilla que el “revival” popular -como escribió Ana Lydia Vega en su columna del mediodía- intentó sembrar. Fortuño no necesita eso, aunque sí convencer a su partido de que él es el mejor en comparación a Roselló y la campaña del “write-in” que le tienen montada. Calladito, calladito, se quedó con el PNP después de las primarias, y al parecer, eso es lo que tiene nervioso al PPD. Yo no estoy afiliada a nadie y no creo en estos candidatos, pero me fascina la forma en que tiembla este gobierno corrupto ante el silencio que provoca su escándalo.

Cuando era adolescente, siempre que me preocupaba por problemas con las amigas y cómo resolverlos, mi mamá siempre me dijo que me acercara una vez a preguntar y que, si no tenía respuesta, la indiferencia era la peor y mejor arma. No saca más de quicio a alguien que tú sigas con lo tuyo y no le prestes atención a que si no te hablan o qué piensan sobre ti. Yo sobreviví la escuela superior y gran parte de mi vida universitaria con esta táctica. Creo que la mamá de Fortuño le enseñó lo mismo y está ahí, esperando, a que llegue el momento legal de comienzo de campaña para manifestar su discurso oral. Mientras tanto, la incertidumbre llena las cabezas de los populares, la amenaza de Rivera Schatz como estratega del PNP los intimida, y la boca de plomo e inteligencia asertiva de Norma Burgos los paniquea. Sólo queda esperar y ver.

Un país feliz

•Julio 8, 2008 • No hay comentarios

Puerto Rico está, nuevamente, dentro de los diez países más felices del mundo. Realmente, es el #2, lo que nos haría sentir muy bien, especialmente después de un medio año lleno de catástrofes políticas, asesinatos y aumento en los problemas de salud mental. El honor, sin embargo, me hizo pensar: ¿por qué seguimos en esta lista? Las cosas, en general, no pueden ir peor, pero ahí estamos. 

Mi marido boricua de pura cepa y yo, junto con una colombiana -Colombia es el #3-, reflexionamos sobre el asunto y llegamos a la siguiente conclusión: los puertorriqueños y los colombianos nos sabemos reír de nosotros mismos. Lo cogemos suave, la vida es un carnaval, como diría Celia Cruz, y le vemos el lado bueno a las cosas, o, al menos, el lado irónico y satírico. La cosa es ¿hasta qué punto? 

Como todas las mañanas, ayer antes de irme a trabajar, puse las noticias de radio de Puerto Rico a través de la internet. Lo que escuché me dejó espantada, y el cogerlo easy del día anterior se me trabó en la garganta. En menos de un minuto Ferdinand Mercado hizo un resumen de desastres humanos del fin de semana del 4 de julio y Carmen Jovet reseñó una noticia de un joven asesinado en la playa y el cual no recibió ayuda de nadie. La gente le pasaba por el lado, por encima, y al preguntársele a una madre que disfrutaba de la playa con sus hijos por qué no había llamado a nadie contestó que ellos habían visto cosas peores en la televisión. Su día feliz continuó sin ninguna preocupación, pues allá el muchachito, se lo habrá buscado. La felicidad, o al menos, el simulacro de esta debía continuar. Las cosas están muy malas como para dejar que algo así como un nene muerto interrumpiera el momento de asueto. Es en este punto que me cuestiono ¿de qué depende la felicidad del puertorriqueño? De nuevo, ¿por qué somos el país #2 en la felicidad?

Los animales y los seres humanos nos hemos adaptado al medio ambiente a través de mecanismos de defensa físicos y mentales. Los perritos, por ejemplo, si estiran la correa con la que su amo lo lleva a caminar al punto de ahogarse, después de un tiempo, lo dejan de hacer. Los niños que quieren probar el fuego, si se queman, no lo tratan más -o al menos tienen más cuidado-. Si entramos a un lugar que parece ser peligroso, se nos activa el instinto, y salimos del lugar sin pensar. La felicidad del puertorriqueño es, de la misma forma, un mecanismo de defensa. 

Al cogerlo suave, al hacer de la vida un carnaval, hemos entrado a la crueldad, a ignorar lo obvio y a perder el sentido común. No queremos complicar esta vida que ya nos han complicado, y más aun, que quieren seguir complicando. Nos enajenamos del mundo, nos creemos que los problemas de petróleo son una conspiración gubernamental y que el desempleo es consecuencia del discurso de soberanía del gobernador. El insularismo que criticó duramente Pedreira lo estamos repitiendo para aislarnos, finalmente, de todo aquello que no nos deja ser feliz. Un mecanismo de defensa, nada más. 

Esquinados por una situación política que no parece mejorar, cegados por la politiquería y empobrecidos por una situación económica que sentimos profundamente a consecuencia de la corrupción, el puertorriqueño sigue siendo feliz. No me importa reírme de las pocas vergüenzas de los políticos, de la ironía de ciertas tragedias y el argumento satírico de la situación económica. Me importa sí que más que detenernos a oler las flores, a ver lo bueno, nos detengamos y no veamos más allá, quedemos en un modo estático sin ningún tipo de inercia que nos permita ir un poquito más adelante. Me importa que la felicidad se quede en el simulacro y no la vivamos correctamente; que el mecanismo de defensa pase a ser nuestra personalidad y sigamos tan cerca pero tan lejos.

Un cambio radical

•Junio 27, 2008 • No hay comentarios

Hace poco leí una noticia en la que muchos de los desempleados en Detroit, entre otras ciudades afectadas por los cierres de fábricas automovilísticas, están volviendo a la escuela. Ya sea por medio de educación online, colegios comunitarios o universidades, se están moviendo, están saliendo del estancamiento del sueldo mínimo. Muchos eligen profesiones relacionadas a la salud, otros a la educación, y unos pocos a la tecnología. El shock de quedarse prácticamente en la calle, con un dinerito que cubriría por un tiempito, les hizo darse cuenta que hay otras opciones, que es cosa de buscar. 

Puerto Rico padece de esta misma situación. Desde el cierre de las 936 -compañías que gozaban de subsidios en los impuestos- y el fin de las 30 A -un subsidio temporero para aquellas compañías que quedaron después de las 936- el cierre de fábricas, de plantas de manufactura, de producción y farmacia no se han detenido. Las propuestas económicas del Estado Libre Asociado habían envejecido y nadie sabía qué hacer ante su retiro. La gente comenzó a depender del gobierno, de sus incentivos, trabajo, welfare y subsidios. Sólo una amenazada clase media sobrevivía en la empresa privada o en los pequeños negocios, muchas veces también dependientes de la ayuda gubernamental. 

El estado benefactor crecía y los gobernadores de turno se daban la patá de qué mucho hacían por el país. No contaban, sin embargo, con que la situación internacional de un término medio iba a quemarse. El petróleo -sin ninguna explicación convincente de parte de las autoridades a cargo de la refinería y el mercado- ha estado subiendo desde mediados del año pasado y parece que no va a detenerse. A causa de este aumento, todo lo demás tambi’en ha subido: los alimentos, los cargos de envío de correo, los artículos de primera necesidad, las utilidades, las aerolíneas, etc. El mercado de bienes raíces también cayó al piso, y, aunque poco a poco se recupera, no da para que mejore la situación actual. El gobierno puertorriqueño tuvo que enfrentarse a lo extra-insular, a la economía estadounidense -de la cual depende totalmente- y al quiebre final de la “L” del ELA. 

La clase media, la que paga contribuciones, empezó a decaer. También empezó a quedarse sin trabajo, a no producir el suficiente ingreso para pagar todos los aumentos y a verse más apretado que un jamón en sándwich de plancha. Los profesionales no lo pensaron dos veces. Se fueron a Estados Unidos, a Europa, a donde hubiese trabajo. Los menos preparados comenzaron el ir y venir, a radicarse en Orlando, trabajar a sueldo mínimo, a verse en la misma situación que en Puerto Rico, a regresarse porque extrañan, a endeudarse con tanto viaje y a no mejorar. Estos también pagan contribuciones, y son los que ahora, como dice la Jovet, no empatan a final de mes. La motivación que se ha visto en Detroit, sin embargo, no ha sucedido. Siguen trabajando en lo que se puede, buscando palas que den plazas en el gobierno, y recargando las tarjetas de crédito. 

El cargo por crédito en la Universidad de Puerto Rico es de $55. La Beca Pell, prácticamente, se da a todo el mundo. Otros colegios vocacionales están llenos de posibilidades y también dan incentivos de ayuda. El puertorriqueño común, sin embargo, no hace nada por salir del hoyo. Se culpa al gobierno de todo. No ven más allá. No se dan cuenta que la crisis es internacional. Es cierto que el gobierno puede tomar algunas decisiones que amainen los costos, que diversifique la economía y que motive la inversión. Mudarse a Estados Unidos no es la solución. Las cosas acá -y allá- están en las mismas. Los hospitales, mientras tanto, siguen pidiendo enfermeras, técnicos de la salud; las escuelas carecen de maestros, orientadores y consejeros; las empresas tecnológicas están ávidas por nuevas ideas. Y esto no sólo en la isla, también los estados. 

¿Qué pasa Puerto Rico? Para mejorar hay que trabajar, pero no quieres. Mejor es quedarte donde estás, hacer chiripas… Ni siquiera tocar fondo te ha hecho reaccionar. Hay que ver mundo, educarse, prestar atención a las postulaciones políticas pero sin politiquería, pelear por lo que se quiere dentro de las circunstancias que lo permitan. Hay cosas que están fuera de tu control, pero no hacia dónde, como individuo, vas a ir. Hay que hacer un cambio radical, y este adjetivo no está relacionado con tirar bombas, como comentó una reportera el día de hoy. Radical significa contundente, desde lo más hondo, desde la raíz del problema, analizar, cuestionar, buscar soluciones, y echar pa’lante. Nadie dijo que era fácil, pero se puede bregar.

El placer no es negociable

•Junio 6, 2008 • 2 comentarios

Siempre me he preguntado por qué Puerto Rico se emociona tanto con la selección de una Miss Universo, el apoyo de un cantante en Objetivo Fama, las peleas de Tito o los triunfos de artistas como Ricky Martin, Chayanne, el Gran Combo, u otros. Las veces en que se ha ganado algo en el mundo del entretenimiento el pueblo se detiene. Se hacen paradas, festivales, se dan días feriados y hasta fiestas particulares porque Tito ganó o Puerto Rico tuvo su quinta Miss Universo. Se llena, todos los años, la Feria Bacardí, el Festival de Claridad, los conciertos de salsa del Gran Combo, y la taquilla carísima de Ednita. Las cosas que pasan fuera de la isla -la guerra en Irak, el cambio de la presidencia estadounidense- o en la comunidad -el cierre de escuelas, la corrupción gubernamental, la caída espeluznante de la economía y la permanencia de un gobernador de pacotilla- no reciben ni un ay bendito, no se sale a pelear con cacerolazos y no se hacen vistas públicas con filas larguísimas de expresión y recolección de firmas para votar a esos que no hacen nada por el pueblo. No. El pueblo no reacciona a esto. El coraje que me da es tan grande que a veces pienso que la isla está llena de morones y de cobardes. Leyendo, sin embargo, un libro que casualmente llegó a mis manos encontré la respuesta a esta situación que me parecía absurda.

 La autora es norteamericana, pero la observación que hace no es desde una actitud de superioridad, para nada es arrogante. Su apreciación tampoco es directamente sobre Puerto Rico, sino sobre la zona de Sicilia en Italia, una región lastimada por la violencia, corrupción y mediocridad de agencias gubernamentales e intervención foránea -¿suena familiar?. Al leer su reflexión me hizo reflexionar.  Ella se acerca a este lugar en búsqueda de sanación tras una depresión, y después de experimentar los placeres de Roma, Nápoles y Venecia, llega a la hospitalidad inhóspita de Sicilia. Allí se da cuenta que, a pesar del caos, la gente vive con pasión, y ésta viene de su arraigo a la belleza, al logro individual de manifestarse por medio de una elegancia vitoreada universalmente. No puedo explicar más. Me refiero a sus palabras -un poco extensas- para que se entienda lo que digo:

 [...] Luigi Barzini, in his 1964 masterwork The Italians… tried to set the record straight on his own culture. He tried to answer the question of why the Italians have produced the greatest artistic, political and scientific minds of the ages, but has still never become a major world power. Why are they the planet’s masters of verbal diplomacy, but still so inept at home government? Why are they so individually valiant, yet so collectively unsuccessful as an army? How can they be such shrewd merchants on the personal level, yet so inefficient capitalists as a nation? 

His answers to these questions are more complex than I can fairly encapsulate here, but have much to do with a sad Italian history of corruption by local leaders and exploitation by foreign dominators, all of which has generally led Italians to draw the seemingly accurate conclusion that nobody and nothing in this world can be trusted. Because the world is so corrupted, misspoken, unstable, exaggerated and unfair, one should trust only what one can experience with one’s own sense, and this makes the senses stronger in Italy than anywhere in Europe. This is why, Barzini says, Italians will tolerate hideously incompetent generals, presidents, tyrants, professors, bureaucrats, journalists and captains of industry, but will never tolerate incompetent “opera singers, conductors, ballerinas, courtesans, actors, film directors, cooks, tailors…” In a world of disorder and disaster and fraud, sometimes only beauty can be trusted. Only artistic excellence is incorruptible. Pleasure cannot be bairgained down. And sometimes the meal is the only currency that is real. (De Eat, Pray, Love por Elizabeth Gilbert) 

Hace un par de años recibí una caricatura por email de cómo los puertorriqueños y los italianos éramos familia: no hacemos fila, el tráfico es pesadísimo porque queremos pasar primero, decimos mil infamias cuando alguien nos hace un corte de pastelillo, aplaudimos cuando aterriza el avión y los políticos prometen, votamos, y se olvidaron las promesas. Con lo presentado aquí, creo que se confirma que por algún lado sí estamos bastante relacionados. 

Ya no me da coraje. Siento que al menos de algo tenemos que sobrevivir. En fin, la cultura de contrabando en Puerto Rico es legendaria y ¿cómo vamos a cambiarla? El gobierno nos ha saturado. Si esto significa que todas las noches nos vamos a jartar de buena comida, de cerveza, a bailar y disfrutar buena música, asistir a bohemias en donde se lea la poesía o se conozca a un nuevo autor, hacer seminarios de historia política, a janguear con los panas en las fiestas de la calle San Sebastián, mirando la artesanía y las galerías, tomando buen vino o ron, comiendo frituras y disfrutando de la compañía, que venga, que no importa. Seguiremos siendo felices.

En “Lo que escribo: El Bildungsroman puertorriqueño”

•Junio 6, 2008 • No hay comentarios

Una reflexión sobre el crecimiento, madurez y decisiones que pasamos como individuos y cómo se proyectan en la colectividad de un país.

La paradoja de Obama: La maquinaria administrativa de su campaña vs sus propuestas

•Junio 5, 2008 • No hay comentarios

Hoy aprendí algo. La política que Obama ha construido como nueva es innovadora desde el manejo de su administración. Un fabuloso artículo del Time http://www.time.com/time/politics/article/0,8599,1811857,00.html describe con bastante detalle y admiración su particular manera de construir un apoyo desde abajo hacia arriba. Obama puso en movimiento su experiencia comunitaria y su nueva política surgió de ahí. Como educadora, ese acercamiento simple y abiertamente comunicativo lo admiro. El hombre, como buen mulato, supo negociar muy bien en su situación inicial de desventaja. Sus propuestas y proyectos para el país, sin embargo, no tienen la fuerza que, como intelectual y votante, espero. Mi esposo no va a votar por él -al menos, si Hillary Clinton no está de su parte-. Yo le voy a dar un chance. Nunca pensé que fuera a ganar, pero lo logró, y hacer lo que hizo muestra un carácter que vale la pena re-analizar. Su plan, por lo tanto, también debe ser revisado para todos los votantes que estábamos con Clinton. Ella sí tiene la experiencia de trabajar con un “blue-print” básico y eso fue lo que presentó en su discurso de no-concesión. Creo que intentaba llegar a Obama y decirle: “Óyeme, tiene que ponerte duro y, tal y como innovaste la forma de hacer política, tienes que innovar en tus planteamientos. Hay que bajarse de la nube y proponer lo que la gente quiere”. Y lo que yo quiero, como votante, es algo real, palpable. Su discurso de aceptación intentó volver a este planeta, pero no lo hizo. Esperanzas, sueño y un momento histórico no dan trabajo, no mejoran la economía y no bajan el precio de la gasolina - ¡ah! Y no terminan la guerra en Irak. Partir de los sueños es lo mejor, pero con un camino trazable. Ya que supo cómo hacer que el pueblo trabajara por él, él ahora debe ponerse a trabajar para el pueblo y construir un proyecto presidencial de abajo hacia arriba, no desde su mentalidad “harvardiana” hacia abajo.