Por qué no fumar marihuana

•Junio 13, 2009 • 1 comentario
Amanda Knox en mejores tiempos

Amanda Knox en mejores tiempos

Amanda Knox dio testimonio hoy en su juicio en Italia. Había escuchado de su caso, pero no lo había seguido más. Recuerdo sí un episodio de Law & Order en el que una chica mata a su hermana porque no quería tener sexo colectivo o algo así… bueno, como todo lo de ficción basado en la realidad.
De lo poco que he visto y leído en las noticias, ella tiene las de ganar nada más que por un tecnicismo: la noche del asesinato de su room-mate contestó a preguntas y dio declaraciones sin saber que era sospechosa. Esto nada más deja en entredicho a la policía italiana, a pesar de haber tenido las mejores intenciones de aclarar el caso –y de, tal vez, haber agarrado a la culpable-. En su defensa, Amanda ha declarado hoy que sí fumaba marihuana con frecuencia, que lo que recuerda de esa noche es bastante fuzzy y que no estaba en el apartamento. Llegó al otro día y vio huellas de que algo había pasado, pero el hangover era demasiado.
Mis panas, eso pasa por fumar. Como diríamos los puertorros: ¿pa eso fumas?
La joven ha cambiado su versión de los hechos como tres o cuatro veces, lo que obviamente no la ayuda a mantener su caso fuera de absoluta duda. De nuevo, esas son las consecuencias. Quién sabe y hasta el asesino estaba todavía en la casa y ella ni se enteró. Quién dice que ella fue y ni se acuerda de lo que pasó por estar en un arrebato –y no necesariamente de marihuana-. Nada, de todas formas, la ayuda. La duda siempre quedará ahí, a pesar de todo lo que pueda hacer en su vida.
Por eso, mis hermanos, no fumen. No se metan ná. No hace falta. Se puede pasar bien la vida –especialmente si estás en Italia- de otras formas. La vida es una y es mejor vivirla en vez de estar reviviendo constantemente un sueño hecho pesadilla y testificar en tu propio juicio.

Nada de política (aunque se puede aplicar)

•Junio 11, 2009 • 1 comentario

tech-marriageEntré a la escuela graduada en el 2000, pero fuertemente en el 2001. En este año fue que decidí, básicamente, cambiar mi vida. Me mudé a la Florida, empecé en una universidad que no tenía la idea de que era Research I –lo que significaba que había que trabajar el doble de lo que trabajaba-, y me casé. En fin, fueron mil cosas a la vez de las que creo todas fueron buenas decisiones. El tiempo pasó, maldito y sin embargo, y las cosas no eran –obviamente- como me imaginé el día que dije a que sí a todo.
El primer día de orientación de la escuela graduada estaba interesantemente incluida una breve exposición sobre la familia y el matrimonio. Estaba intrigada, pues pensaba que lo que hablaría el presentador era sobre las cuestiones económicas, beneficios, o algo así. No. Eso no era. El primer comentario que hizo –y del cual me acuerdo todavía casi 8 años después – fue que de cada 5 parejas que entran casadas a la escuela graduada 4 se terminan divorciando. “Pero y a este qué le pasa?”, me pregunté; y me imaginé que de las personas que hablaba y de donde salían estas estadísticas era de gente que no había puesto el ciento por ciento. Que con una quejita y un sí o un no se habían largado.
Qué mal estaba.
Últimamente me he puesto a pensar y a reflexionar y creo que el día de mi boda el sacerdote, en vez de decir “hasta que la muerte los separe”, debió haber dicho “hasta que la disertación los separe”. Nunca me imaginé lo difícil que iba a ser estar casada con un hombre que yo escogí y comprometida con una carrera que había escogido antes que él. Entre dos amores y dos satisfacciones me asfixié y asfixié el poco espacio del apartamento. Tratando de ser políticamente correcta con un esposo que no entendía los bregues de la academia y una academia que a veces tampoco entendía los bregues de pareja, lo que me quedó en un momento fueron dos relaciones llenas de incorrecciones y metidas de pata que ni siquiera una trasnochada de estudio o un estímulo económico podía revitalizar.
En trozos, completé una tesis de maestría –de la cual recuerdo el producto, pero el proceso es una nube entre viajes a Puerto Rico, fotocopias y lectura de múltiples artículos- y empecé con pie derecho un doctorado. Recuperados, pasé con una barriga enorme los exámenes de qualifyings y –con muchísima conciencia- la escritura de una disertación. Junto a ella, la búsqueda de trabajo tocó la puerta en el momento menos adecuado: una economía desinflada y un nuevo reto personal. No dos si no ya tres, mi día empezaba a las 5am y terminaba entre 12am – 1am. ¿Cómo lo hacía? Tampoco lo recuerdo. Junto al ensimismamiento frente a la computadora y a los nuevos puestos que se abrían o a libros que tenía que tener, el esposo se desvanecía, de nuevo, en el no entendimiento.
¡Otra vez! NO. Esta vez la política aplicada fue más diplomática. La ofensiva se había terminado y era el momento de un cambio. Había que atacar los puntos, pero sin que se diera cuenta.
En esas estoy y no sé si el trabajo que estoy haciendo está bien. Lo que sí sé es que mi pasión por la disertación no ha pasado y las ganas de quedarme en mi casa tampoco. No voy a ser parte de la estadística –aunque suene corny- y tampoco voy a justificarme por ella. Entre las 5 hay una que sobrevive y sea como sea soy yo. Después de la tormenta puede ser que venga más, pero para eso es la disertación. Para cubrirme la cabeza y ser mi propia sombrilla.

Dos espacios, una esperanza

•Junio 5, 2009 • Dejar un comentario

El Presidente Obama visitaba uno de los tantos campos de concentración en la vieja Alemania que fue testigo del horror que fue el holocaust. Mientras tanto, mi hija de dos años me anunciaba las sirenas que aparecían en Go Diego y bailaba con los Backyardigans. Dos espacios tan distanciados, tanto demográficamente como emocionalmente. En mi hija veo la esperanza, las ganas de aprender mil cosas a la vez y de averiguar todo lo que pueda. En los ojos de uno de los sobrevivientes que acompañaba a Obama se veía los remanentes del dolor, a pesar que sus palabras hablaban de cambio.
En este mismo discurso, el sobreviviente señalaba cómo el mundo no ha cambiado tanto: Darfur, Palestina/Israel, Myanmar-, y su semblante se entristecía más. Me estremecía y me angustiaba ver cómo tras una experiencia tan trágica y profundamente traumática él todavía no había podido sentir una transformación. Los gritos de mi nena me anunciaban, sin embargo, que Pablo era un gigante y que saltaba y cantaba en las nubes.
Así, lo último que escuché del discurso de este sobreviviente fueron palabras de esperanzas: “Señor Presidente, usted tiene la capacidad de traer una nueva forma de ver este mundo junto con la colaboración de muchos de sus colegas”. La misma esperanza de los ojos de mi nena tras cicatrices del dolor, de una sonrisa lastimosa. El mismo brillo de algo mejor que puedo sentir cuando ella ríe, cuando me comparte lo más mínimo de sus primeros años en esta vida. Una nueva oportunidad de hacer las cosas como debe ser.
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Sonia Sotomayor para el Supremo

•Mayo 26, 2009 • Dejar un comentario

200px-Sonia_Sotomayor¿Qué puede significar la selección de la juez del apelativo Sonia Sotomayor para la corte suprema?
Si se le confirmara, ella sería la primera hispana en esta institución, además de ser la tercera mujer. Su historia un tanto cenicienta es lo primero que se ha subrayado en las noticias. Fue escogida por el primer presidente Bush y luego promovida por el presidente Clinton. Los conservadores ya han señalado sus comentarios acerca de la importancia del trasfondo cultural y socioeconómico dentro de las decisiones políticas y legales que se hacen en la corte, no sin dejar de lado la creencia de Sotomayor que mucha de la política también se decide en los precedentes jurídicos.
Su selección, por lo tanto, raya entre lo innecesariamente controversial y la candidata de los sueños de Obama: bipartita, con pocos escándalos, firme y expresiva en sus opiniones, pero justa en la corte. Se comenta que no tiene el bagaje intelectual de otros posibles nominados, pero cumple con el sentido común del cual habló Obama en su última entrevista al respecto: hace falta alguien que tenga una historia que le permita ser práctica, una preparación que le de la perspectiva académica necesaria para interpretar la ley, y fuerza de líder para pertenecer a cuerpo tan influyente.
La idea de la Corte Suprema es tener un cuerpo jurídico representativo de la demografía del país con el potencial de discusión y debate diverso que permita tomar decisiones que sentarán precedentes per secula seculorum. La posible confirmación de Sotomayor tendría este carácter diverso y la fuerza de debate necesario. ¿Que es una candidata segura y por esto fue seleccionada? No creo. Obama ha demostrado que escoge gente preparada, no necesariamente que cumple con su agenda al pie de la letra, pero que sí es lo suficientemente abierta como para cambiar de opinión. ¿Moldeable? No creo, tampoco. Más una persona que reconoce su trasfondo, no lo olvida, y de ahí parte para sus decisiones.
Sea como sea, el hecho de que Sotomayor sea considerada es un triunfo para la comunidad hispana. Como puertorriqueña, obviamente no padeció los problemas de visado y negociaciones de inmigración, pero sí está cerca de esta realidad. Que logre un cambio y un punto diferente en este particular, está por verse. De todas maneras, su voz y su mente analítica sobre procesos jurídicos, además de su awareness del impacto que puede tener el Supremo en cualquier caso que se vea o cualquier caso que se comente, será sumamente importante para este cuerpo y para lo que significa la institución.

Lo que leo: Revolutionary Road

•Marzo 28, 2009 • Dejar un comentario

rev-road-21Una breve reseña sobre la novela escrita por Richard Yates. Búscala aquí a la derecha…

Apocalipsis

•Marzo 25, 2009 • Dejar un comentario

Del Apocalipsis de San JuanEl fenómeno comenzó silencioso, en notas noticiosas y sin mucho escándalo: casas que por indeterminada razón eran tomadas. Poco a poco, el silencio se hizo secreto a voces y las casas tomadas eran demasiadas, casi tóxicas, para la economía norteamericana. El secreto se rompió, finalmente, cuando las notas se convirtieron en encabezados y cuestionamientos en primetime: ¿Qué está pasando con el mercado de bienes raíces? ¿Se ha inflado? Junto con las preguntas se comenzó a desplomar la bolsa y los miedos empezaron a sentirse en las contestaciones de los analistas y especialistas: nunca se había dado algo así desde septiembre 11 y esto por una tragedia terrorista. ¿Sería terrorismo otra vez? Pero, ¿cómo?

Mano a mano, las casas tomadas y la caída de la bolsa empezó a resonar en los oídos de la gente común. Ya no era cosa de noticiarios, era cosa de alarma. Ya no era cosa de bancos y de realtors, era que los trabajos empezaron a escasear y los despidos aumentaron como nunca. De nuevo, el miedo de los especialistas y economistas entró: nunca se había dado algo así desde la gran depresión. ¿Qué? Preguntó la generación Z y la última ciber-generación –si es que así le llaman-. ¿Qué es eso “gran depresión”? No se oye nada bien. ¿Cómo es posible? Es terrible, gritó la generación de Baby Boomers. Si ya yo me quiero retirar. Y con la falta de empleos y de circulación de efectivo las Navidades del 2008 se proyectaban como las más secas desde hacía mucho tiempo. La generación X y Y no encontraban trabajo a pesar de la necesidad de nuevas ideas. ¿Y nadie nos va a decir qué está pasando?

De repente, un día en noviembre o septiembre –ya hace tanto que no me acuerdo-, un grupo de banqueros y especialistas en la banca se reunió frente al Congreso a pedir dinero. Sus nombres no eran muy conocidos, pero por alguna razón reminiscentes en la memoria de algunos: una princesa en la torre llamada Fannie Mae, un grupo de hermanos ambiciosos, Lehman Bros, y un lugar de espanto, AIG, entre otros. Recuerdo a AIG. Tenía esos anuncios con el huevito que te garantizaba estabilidad y un retiro cómodo. Sin embargo, tal cual Humpty Dumpty, se cayó y todos los que se sentían protegidos por su caudal empezaron a perder su plan de retiro, sus ahorros y sus inversiones.

La debacle que se vislumbraba era tal que el Congreso decidió garantizarle lo que se llamó un “bailout”, pero que era más un shock eléctrico para salvar el corazón de la economía norteamericana. De informar, las noticias empezaron a buscar a los responsables. A unos pocos se les debía el desmantelamiento económico, pero a unos muchos –a todos, para ser más específicos- se les debía el desangrado de dinero. Tarjetas de créditos más allá del límite que no se podían pagar, préstamos hipotecarios enfermos con líneas chiquititas imposibles de curar, y garantías de equity que se pasaban del límite anticipado y no se podían recuperar.

Tanto cae una gota en el mismo sitio que hace un roto. A raíz de la búsqueda de responsables se supo que desde hacía mucho había advertencias y consejos para evitar la caída, para evitar la desarticulación del mundo tal y como lo conocíamos. Hoy, por primera vez, se da la evidencia de este apocalipsis. China y Rusia han puesto sobre la mesa lo que muchas veces la dolarización de América Latina cuestionó: la necesidad de una moneda corriente internacional que permita la facilitación de transacciones y beneficie a todos por igual. El dólar ha cumplido con esta función, pero garantizándole préstamos a un porciento de interés ínfimo a los Estados Unidos, algo que países poderosos como China y Rusia no aprecian mucho, aunque lo aceptan.

El problema está que con una deuda que pasa los trillones de dólares, un empuje económico que todavía está en veremos, la economía estadounidense no está en condiciones para proteger las inversiones en dólares de los múltiples países que usan su banca. Por esto el ciclo vicioso de si en China se cae una bolita de nieve acá llega a modo de avalancha. Una moneda internacional garantizaría protección, tal y como hace el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.

La cosa es que si esto sucediera, en definitiva, llegaría el Apocalipsis. Nostradamus y el Calendario Azteca proyectan el 2012 como esta fecha de cambio rotundo. Quién sabe y lo que veían estos sabios era esta nueva caída imperial –como la romana, como la egipcia, como la alemana- y el centro del poder cambie a una total globalización y puertas abiertas al comercio libre. Porque esto es lo que una moneda internacional traería. El mundo, tal y cual es hoy, ya no será.

Le están haciendo la camita

•Marzo 23, 2009 • Dejar un comentario

La confrontación entre el presidente del PPD y la esposa de Hernández Agosto no es más que una preparación para que Aníbal Acevedo Vilá, en su arrogancia, vuelva a ser el presidente del partido. Ya se le hizo la pregunta a Ferrer recién la deliberación del jurado de no culpabilidad el viernes pasado. Él rotundamente negó entregar la presidencia, pues se le dio el cargo para mejorar la imagen del partido además de reorganizarlo después de la pérdida de las elecciones. Esto, claramente, tiene que haber tenido reacciones y esta aparente violencia lo que hizo no fue más que medir el temple de Ferrer para ponerlo en duda. A la vez que se siga discutiendo la situación a quien va a beneficiar es a quien sea que quiera la presidencia -y estoy más que segura que es Acevedo Vilá enmascarado, como siempre, por sus compañeros- y pone en desventaja a Ferrer.
Después de la deliberación se volvieron a apelar a los nacionalismos, a que los puertorriqueños no se dejan amedrentar por los federales, a que los casos de vendetta -tengan o no tengan evidencia- no deben verse en los juzgados, a que el jurado demostró que el país tiene dignidad… a mil cosas que no tenían nada que ver con los cargos. Que el jurado determinó lo que determinó sin ningún tipo de influencia de fanatismos está por verse, pero que lo hizo en tiempo récord de 20 minutos -menos que la deliberación de OJ Simpson- no se ha discutido y creo que vale la pena.

Todo este tipo de convocatoria a la dignidad nacional no hace más que darle un matiz de víctima a Acevedo Vilá que le ayudará políticamente per secula seculorum. Ojalá y no lo haga… pero la arrogancia es tan atrevida como la ignoracia.

Anibal Acevedo Vila: No culpable de 32 casos

•Marzo 21, 2009 • Dejar un comentario

PUERTORICO-GOVERNOR/INDICTMENTEn menos de 7 horas, el jurado estuvo de acuerdo que Acevedo Vila no era culpable de ninguno de los cargos.
Cual fue el problema de la fiscalia? Falta de coherencia en su narrativa. El jurado no se lo creyo, a pesar de que el rio sonaba y no solo era el Gran Combo.
De quien fue la culpa? De nadie. El juez Barbadoro hizo su trabajo. Reto a ambas partes a dar lo mejor que podian hacer. Sin embargo, mientras la fiscalia armaba lo que podia con estas restricciones
la prensa se la descodificaba.
Se podia hacer algo? No. El puertorriqueno es como Santo Tomas. No creen solo en palabras, pues mientras es asi el ay bendito se los come.
Que se va a hacer? Nada. Se sienta un precedente. Cualquiera que quiera tener una buena vida, que se haga funcionario publico de alto rango y asi no tendra preocupaciones.

¡Buenas noticias!

•Marzo 18, 2009 • Dejar un comentario

Últimamente no tengo mucho tiempo de ver ni leer las noticias. Esto me tenía bastante frustrada, pues me sentía totalmente desconectada del mundo. Entre la niña, las clases, la disertasión y Disney Channel, era como si nada pasara fuera de esa burbuja. Cansada de escuchar estupideces en la radio y los mismos CD’s una y otra vez, me puse a escanear en la radio qué más había ahí.

 

Vivo en Gainesville, Florida, al norte-centro de la península, por lo que esto no es Orlando. Nada de música latina o muy moderna. Tal y como es Gainesville, la radio está en el inbetween- o clásicos de los ochentas, o country music de todo tipo, o jazz de supermercado, o viejeras de los 90’s y principios del 2000 que dan una y otra vez. Era temprano en la mañana, por lo que después de dejar a la nena en el cuido me estaba durmiendo en el carro.

De repente, ¡Bingo! Una emisora de noticias. Primero escuché un poco escéptica, pensando que era una de tantas emisoras con programas como los de Limbaugh. Pero no. No era CNN, tampoco, con las costuras demócratas o republicanas al aire. Era una estación de la cual había visto muy poco en conferencias de prensa: NPR radio (National Public Radio). Presté más atención y quedé fascinada. No sólo tenían un programa en la mañana, si no también en la tarde, cuando estoy en el tráfico de la universidad. Lo mejor: no sólo hablan de noticias que repiten cada media hora. Su programación es amplísima. Cubren música –y no la del main stream-, libros, testimonios, come-backs artísticos de todo tipo –desde Willie Nelson a una artista africana y arquitectura-, libros para niños, noticias locales, cine… Bueno, de todo. Es una joya de entretenimiento. Las noticias se limitan a los datos –claro, está el problema de edición, pero es bastante confiable- y se acercan a las mismas desde diferentes perspectivas.

 

Me he convertido en una fiel oyente y hasta tengo su website (http://www.npr.org/) en mis favorites. La verdad que ahora no sólo estoy informada, si no que hasta más culta.

 

Y como allí se da de todo, la gente también se queja. Claro, no hay nada perfecto, pero con todo lo que está pasando en la economía a veces es difícil desatarse del estado de depresión. Sin embargo, hoy trajeron una reseña bastante bonita sobre un website en el que se ven sólo noticias buenas. No es un sitio de buenas noticias al estilo zen, yoga o cristiano. Son buenas noticias reales, sobre la economía, la política, el entretenimiento y la sociedad. Sí, es cierto. Esto da pie para sarcasmos y preguntarse: Aja, ¿y cómo lo va a hacer? A la verdad que tuvo suerte. Pues no. La verdad que en este mundo de caos este site tiene lo mejor y lo que más hace falta: un poquito de fe. Las noticias tienen su fundamento y no son sólo wishful thinking. Aquí también se lo paso: http://www.goodnewsnetwork.org/ . Espero que disfruten y la vibra optimista que he tenido toda la tarde por esta buena noticia se la pase a ustedes.

“Estos días azules y este sol de infancia”

•Marzo 16, 2009 • Dejar un comentario

Fueron los últimos versos de Antonio Machado antes de su muerte. Los encontraron en su bolsillo. Cuando leí esto no pude evitar copiarlos y pensar en cómo se verían, allí, escondidos, abandonados. Así, de cierta manera, se sienten muchos en estos días de recuperación económica y ping-pong político. La depresión finalmente ha tocado profundo la psicología del mundo entero y entre masacres, suicidios, protestas y guerras sinfin, nos hemos divididos en dos: los que tenemos suerte y los que no tenemos. Y digo suerte, no trabajo, porque muchos tienen trabajo pero no la suerte de estar haciendo lo que quieren, lo que les gusta o lo que estudiaron, o, simplemente no tienen trabajo.

 

La semana pasada escuché un caso de una joven de 23 años que todavía no ha podido encontrar trabajo en lo que estudió y sigue trabajando en la cafetería de sus estudios. Un mes atrás otra noticia apareció de una familia –mejor dicho, un pueblo- que dependía de una herrería y estaba en proceso de cerrarse; los mismos empleados son quienes están recogiendo todo y dejándolo en orden para cuando llegue el momento de cerrar el candado y tirar la llave. La mayor de las hijas de la familia, quien ya estaba estudiando enfermería mientras trabajaba en la herrería, dejó de estudiar para trabajar full-time. Su padre ya tiene 50 años y se le ha hecho sumamente difícil conseguir otro empleo.

 

Así mismo, también vi online cómo un padre de tres niños y con cuarenta años había perdido su trabajo de ensueño –ganaba más de $100 mil-, pero gracias al networking y a ver la vida positivamente, ya había conseguido un trabajo relacionado a lo que hacía y estaba en vías de crecimiento. De la misma manera, presencié cómo una amiga mía dejó su primer trabajo en la Florida por no matar a nadie –era enfermera en una clínica de intensivo- y ya consiguió otro de directora de un hospicio.

 

Estas situaciones tan diferentes no creo que puedan juzgarse por los prejuicios tradicionales: oh, es que no se prepararon, no ahorraron, no trabajaron lo suficiente. Es imposible juzgarlos así. La oposición de cada situación está en el factor suerte, lo cual es lo que determina el destino dentro de esta terrible depresión. Es por esto que en “estos días azules” es necesario mantener un “sol de infancia” y continuar trabajando en lo que se pueda, como se pueda y cuanto se pueda. Ya llegará el momento exacto en que nos encontremos en el lugar exacto para trabajar y tener lo que exactamente necesitamos. Es difícil, lo sé. Yo estoy en ese proceso de búsqueda que no acaba, pero no por eso voy a subestimar mis ganas. Al contrario; hoy tal vez no, pero mañana sí.

 

A mi nena le gusta una película que, últimamente, viene bastante al caso. En ella cantan esta canción: “Si tú tienes fe, mañana, hallarás a todos tus problemas solución”. Ojalá que podamos mantenerla en este blues que nos han dejado la ambición y mal trato de unos pocos.