Calladito me veo más bonito
Hace más o menos tres días atrás, el liderazgo de la campaña del Partido Popular Democrático de Puerto Rico reunió una conferencia de prensa. Los periodistas se imaginaban que iban a tener un foro abierto sobre las propuestas de campaña y el futuro de la isla. Como siempre, las sorpresas en la política puertorriqueña no se hacen esperar. La conferencia se enfocó en atacar directamente la campaña del contendiente del Partido Nuevo Progresista, Luis Fortuño. Los ataques, sin embargo, no fueron sobre sus ideas, objetivos de campaña o propuestas para hacer un país mejor, si no, enfocadas a criticar la estrategia de la campaña. Que si Fortuño es “Flojuño”, que no tienen pantalones para llevar al país con esa campaña tan vaga, que no van para ningún lado no contestando, no confrontando. ¿Qué dijo Fortuño? Obviamente, nada. Sus subalternos sí tuvieron qué decir y dieron, a mi parecer, en el clavo. ¿De qué se preocupa el PPD? Si la campaña no fuera efectiva, no harían una conferencia en la que el tema no sea la campaña propia si no la del opositor.
Creo que hay más en el asunto. Siendo estudiante de literatura siempre veo más en los silencios que en las palabras. El discurso no es sólo lo que se dice; también es lo que no. Fortuño pone en acción la treta del débil que ha servido tan bien a las mujeres en momentos en que su palabra, por innovadora, no fue apreciada: calladito me veo más bonito. Y no estoy diciendo, de ninguna manera, que él es un “afeminado” porque no quiere discutir. Muy al contrario. Es todo un caballero feminista al usar como estrategia el silencio y la indiferencia. Uno que otro anuncio deja saber que “Aníbal no sabe ni puede gobernar”, pero no tiene la sustancia a la que el pueblo de Puerto Rico está acostumbrado. Su campaña no es la del macho en constante ofensiva, en embestida. Él es quien espera, con paciencia, su momento para, subversivamente y más adelante directamente, atacar.
Dos entrevistas he escuchado en las que prácticamente se ríe de los ataques de parte de la campaña del PPD y en ambas, muy diplomáticamente e incorrectamente político, le ha dicho a Aníbal pillo, mentiroso y aprovechado, además de poner en tela de juicio toda decisión que ha tomado. Esto no lo ha hecho en la campaña. Su campaña no ha empezado. El PPD se adelantó pues tiene mucho terreno que preparar para cosechar la semilla que el “revival” popular -como escribió Ana Lydia Vega en su columna del mediodía- intentó sembrar. Fortuño no necesita eso, aunque sí convencer a su partido de que él es el mejor en comparación a Roselló y la campaña del “write-in” que le tienen montada. Calladito, calladito, se quedó con el PNP después de las primarias, y al parecer, eso es lo que tiene nervioso al PPD. Yo no estoy afiliada a nadie y no creo en estos candidatos, pero me fascina la forma en que tiembla este gobierno corrupto ante el silencio que provoca su escándalo.
Cuando era adolescente, siempre que me preocupaba por problemas con las amigas y cómo resolverlos, mi mamá siempre me dijo que me acercara una vez a preguntar y que, si no tenía respuesta, la indiferencia era la peor y mejor arma. No saca más de quicio a alguien que tú sigas con lo tuyo y no le prestes atención a que si no te hablan o qué piensan sobre ti. Yo sobreviví la escuela superior y gran parte de mi vida universitaria con esta táctica. Creo que la mamá de Fortuño le enseñó lo mismo y está ahí, esperando, a que llegue el momento legal de comienzo de campaña para manifestar su discurso oral. Mientras tanto, la incertidumbre llena las cabezas de los populares, la amenaza de Rivera Schatz como estratega del PNP los intimida, y la boca de plomo e inteligencia asertiva de Norma Burgos los paniquea. Sólo queda esperar y ver.

Escribe un comentario