Le están haciendo la camita
La confrontación entre el presidente del PPD y la esposa de Hernández Agosto no es más que una preparación para que Aníbal Acevedo Vilá, en su arrogancia, vuelva a ser el presidente del partido. Ya se le hizo la pregunta a Ferrer recién la deliberación del jurado de no culpabilidad el viernes pasado. Él rotundamente negó entregar la presidencia, pues se le dio el cargo para mejorar la imagen del partido además de reorganizarlo después de la pérdida de las elecciones. Esto, claramente, tiene que haber tenido reacciones y esta aparente violencia lo que hizo no fue más que medir el temple de Ferrer para ponerlo en duda. A la vez que se siga discutiendo la situación a quien va a beneficiar es a quien sea que quiera la presidencia -y estoy más que segura que es Acevedo Vilá enmascarado, como siempre, por sus compañeros- y pone en desventaja a Ferrer.
Después de la deliberación se volvieron a apelar a los nacionalismos, a que los puertorriqueños no se dejan amedrentar por los federales, a que los casos de vendetta -tengan o no tengan evidencia- no deben verse en los juzgados, a que el jurado demostró que el país tiene dignidad… a mil cosas que no tenían nada que ver con los cargos. Que el jurado determinó lo que determinó sin ningún tipo de influencia de fanatismos está por verse, pero que lo hizo en tiempo récord de 20 minutos -menos que la deliberación de OJ Simpson- no se ha discutido y creo que vale la pena.
Todo este tipo de convocatoria a la dignidad nacional no hace más que darle un matiz de víctima a Acevedo Vilá que le ayudará políticamente per secula seculorum. Ojalá y no lo haga… pero la arrogancia es tan atrevida como la ignoracia.

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