Lo que leo: Revolutionary Road, Richard Yates

rev-road1Hace mucho que no leía un libro que me impactara tanto. La verdad que la recomendación no fue de ningún amigo, sino de la protagonista de la película. En una entrevista, Kate Winslet describe cómo la novela la cautivó y no pudo descansar hasta hacer que su esposo tomara parte de la producción y ella lograra el papel principal junto a Leonardo DiCaprio. Tanto interés intelectual por los libros en Hollywood es raro –si no es para conseguir dinero-, por lo que decidí buscar un abstract del libro a ver qué tal (aparte que siempre he pensado que Kate Winslet es demasiado inteligente como para ser actriz).

 

Lo que leí me dejó con la intriga. Lo que esperaba era: la descripción de un matrimonio descontento, la omnscencia de un narrador que permitiría leer los problemas mayores de los personajes… En fin, algo más sentimental. No. Me tomó por sorpresa. Era la narración de una primera persona (Frank Wheeler), su perspectiva teatral del mundo y su interacción performativa junto a su esposa (April Wheeler). Curiosa, busqué el libro –el cual no fue difícil de encontrar al estar la película promocionándose- y quedé fascinada.

 

Como dicho, la novela no tiene nada de sentimentalismos. Se podría decir más bien que es una reconfiguración existencialista de la vida de la pos-guerra durante los años cincuenta en Estados Unidos. Frank Wheeler, al igual que su esposa, están perdidos entre la nostalgia de sus antiguosrev-road-3 sueños revolucionarios y la máquina capitalista que se construye en estos años. Él es un empleado en una fábrica y ella es ama de casa. Profundamente instalados en el performance que la sociedad exige de ellos a pesar de tener plena conciencia del mismo, Frank y April Wheeler caen en la desilusión y, finalmente, en el automatismo.

 

La novela comienza con la descripción de una obra de teatro en la que April está participando como parte de un grupo teatral comunitario. Las primeras expresiones que hace el narrador en tercera persona –aquí y en el final es cuando escuchamos su voz- hace pensar al lector que la obra será un éxito. Más adelante, sin embargo, nos deja saber cómo los nervios y las ganas obvias de hacer algo distinto –humanístico y revolucionario- se quedan en la superficie de los participantes.

 

Yates es un gran escritor y lo demuestra en estas primeras páginas en que, sucintamente, da un panorama de lo que seguirá en toda la novela. Cuando April Wheeler entra en escena, se le describe como un ángel, como una gran actriz en potencia, a pesar de tener como galán al bajo, gordo y sudoroso director, el cual tuvo que tomar la parte a consecuencia de un malestar estomacal del verdadero galán. Ella mantiene la compostura durante toda la primera mitad de la obra, hasta el momento culminante y la escena amorosa. El director olvida las líneas, los tramoyistas no cumplen con su trabajo adecuado, y la némesis del protagonista entra fuera de orden para intentar salvar la escena. El narrador describe cómo la gracia y temple inicial de April va desapareciendo poco a poco, primero a través de una mueca de seriedad, luego una frialdad escénica de la que no se recupera, hasta llegar al mismo nivel de principiante actoral que muestran los demás. La obra es, finalmente, un fiasco que Frank Wheeler atestigua desde su asiento y del cual, en cierta parte, se siente responsable.

 

Esta escena no tiene más de cinco páginas. En ellas Richard Yates condensa los temas principales que se desarrollarán a medida que la pareja se va adentrando en la frustración, la desilusión, la incompetencia e impotencia de la mediocridad de sus roles sociales, de los performances últimos en la vida que nunca soñaron. No es una novela para leer en momentos “light”. Es una novela de reflexión de nuestros propios destinos y lo que hacemos para cumplirlos. Es una muestra de cómo ante las decisiones tenemos dos opciones básicas: continuar la actuación magistralmente o despertar –a tiempo- del absurdo e intentar hacer algo. April y Frank despiertan, pero ya la Calle Revolucionaria se había convertido en una línea recta.

 

El libro fue publicado por primera vez en 1961 y no fue un best seller hasta ahora. Esto, para mí, fue lo más interesante. La contemporaneidad de la escritura, de las aproximaciones psicológicas de los personajes y su representación social me impactó y me hizo pensar: ¿por qué ahora?. Creo que porque ahora, en el mundo que se nos está viniendo abajo, nos sentimos un tanto como Frank y April: impotentes ante la enormidad de la autoridad, pero todavía con esos sueños de que todo es posible –al menos en el plano virtual.   

 

Yates, Richard. Revolutionary Road. New York: Vintage Books, 2008.


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