Lo que leo: En medio de la lectura de verano. Gilbert, Elizabeth. Eat, pray, love.

Gilbert, Elizabeth.  Eat, pray, love. London: Penguin Books, 2007.

 

No soy fanática de los libros de autoayuda. Mi escepticismo de académica literaria ha hecho que me resista a Paulo Coehlo, a Sopa de pollo para el alma, y hasta a Khalil Gibrán. No puedo negar que estos textos usan la retórica literaria increíblemente y magistralmente, pero su mensaje y objetivos a mí nunca me han llegado. Siempre he pensado que cada historia es personal y que estos textos sólo dan una idea general, como los horóscopos, de lo que es el sentido común, y esto es lo que cada quién debe seguir. Traté de leer The Secret, pero su secreto se desplomó al darme cuenta que un poco de información y, sí, sentido común es lo que se necesita para triunfar.

 

Cayó en mis manos, sin embargo, este libro de Elizabeth Gilbert. Y digo cayó, porque literalmente fue por pura casualidad que noté su existencia. Lo que más me llamó la atención fue la mezcla de su título: comer, rezar y amar. ¿Cómo es posible mezclar un placer mundano con un acto sagrado y, finalmente, con un sentimiento ambivalente y libre a la interpretación? Esta pregunta fue la que me hizo tomar la decisión de quedarme con el libro y comenzar a leer.

 

Debo aclarar que estoy comenzando la lectura, pero la introducción fue fascinante y, mientras más leo más quiero saber qué pasó. No es una novela, no es un libro tradicional de autoayuda, es la experiencia personal de la autora -después de un trágico divorcio y una tormentosa relación- por medio de la cual descubrió el sentido de las tres acciones que da título a su libro. Una segunda aclaración –o mejor dicho, comentario- es que este libro lo descubrí dentro de la sala de cine para ver la película de Sex and the City, lo cual le da un valor cultural entre el pop y el autodescubrimiento. La autora es también de Nueva York, pero su viaje por Italia, India e Indonesia (las tres “I”es, determinante en la búsqueda del “yo”, “I” en inglés) es uno que no tiene nada que ver con la moda, pero sí con lo fabuloso que es ser y estar uno con uno mismo.

 

Gilbert comienza por medio de una introducción en la que explica la estructura de su texto. Su metodología se basa en la tradicional japa mala, collar de 108 cuentas que se utiliza en la meditación y los rezos de las religiones budistas e hindúes. Las cuentas se dividen en tres grupos de 36. Su libro, de la misma forma, se estructura en 36 narraciones sobre sus viajes a través de 3 países. El libro, según la autora, funciona como la cuenta número 109 en la japa mala: “When your fingers reach this marker during prayer, you are meant to pause from your absorption in meditation and thank your teachers” (2).

 

Todavía ando por la narración 23 del primer país, Italia, pero ya desde las primeras páginas Gilbert ha dejado ver el por qué de su viaje. Italia representa el placer del cuerpo, el comer, el estar satisfecho con uno mismo hasta en soledad. India es la búsqueda del conocimiento fuera del cuerpo, la fe de poder sanar la psiquis. Indonesia es el balance de los primeros dos: llegar a conectar el placer del cuerpo con la trascendencia de la fe y de ahí partir al autodescubrimiento y la sanación.

 

Sí, parece que es uno de tantos libros de autoayuda, pero no tanto. La retórica de Gilbert es como un plato de pasta al dente, un gelato, una clase de yoga perfecta, el ruido del abanico al dormir, la respiración al caminar. Su talento con las palabras, en fin, logra conectar hasta con el más escéptico en una presentación tan individual que llega a ser colectiva. Su relación con Dios, con los placeres mundanos y con el rezar son tan únicos que cualquiera se puede identificar con ella. Logra el balance de lo prosaico y lo sagrado, de lo normal y lo trascendental, lo que permite visitar con ella cada capítulo dentro de este libro/japa mala

 

Me falta todavía terminar de leerlo, pero no podía evitar la tentación de presentar lo que hasta ahora pensaba era imposible para mí: entrar en un libro de autoayuda sin sentirlo como tal. No puedo denominarlo de esta manera, ni tampoco es un “non-fiction”, así que al final de mi lectura, algo me inventaré para clasificarlo… si es que hace falta.


Una respuesta to “Lo que leo: En medio de la lectura de verano. Gilbert, Elizabeth. Eat, pray, love.”

  1. es realmente una lectura muy agradable y sincera
    me acompaña en mis viajes de ida y regreso al trabajo
    no lo terminé todavía, lo estoy estirando me da lástima que se termine
    es muy buena la traducción

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